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miércoles, agosto 12
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¿Cómo evitar perder oportunidades en la vida, los negocios y el amor?

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Las oportunidades están a nuestro alrededor todo el tiempo ¿Cómo es que no las vemos? Si alguna vez te lamentaste por perder una oportunidad… sigue leyendo este artículo.

Es sorprendente la cantidad de personas que pierden una oportunidad. Puede ser una oportunidad de trabajo, una oportunidad de negocio, una oportunidad de salir adelante… o de mejorar su situación en cualquier aspecto de su vida. Las oportunidades están en todas partes, no solamente en lo económico o profesional, también las encontramos en las relaciones de pareja, amistad y muchos otros campos.

Las personas buscan una oportunidad pero…

Muchas personas juran estar buscando oportunidades. Algunas incluso te vienen pidiendo ayuda porque están haciendo todo lo posible para conseguir una oportunidad y la vida les trata tan mal… Pero cuando arañas la superficie, muchas veces es otra cosa lo que encuentras. Como diría el filósofo Friedrich Nietzsche “a veces hay que golpearlo con un martillo para ver si está hueco en realidad” (“El Crepúsculo de los Ídolos”, un muy interesante tratado de filosofía, te lo dejo al final de este artículo dentro de las lecturas recomendadas para que le eches un vistazo).

Mi experiencia con algunas de estas personas no es muy positiva. (Como sabes estuve muchos años en el mundo de las entidades sociales, y también he trabajado con distintos grupos empresariales para contratar personal y presentar ideas de negocio… por lo que tengo una amplia experiencia sobre la que fundamentar estas afirmaciones).

Puedo decirte que hay muchas personas a las que les ofreces una oportunidad y, no es que la rechacen… es que ni siquiera les interesa saber de qué va la cosa. Cuando decides llamar a una de esas personas para decirles “Ey que estamos haciendo esto, me acordé de ti, vente a echarle un ojo porque te puede servir”. ¿Sabes qué hacen? NO VIENEN. ¿Tú eres una de esas personas? Sigue leyendo.

¿Y por qué no salen de esa situación, en lugar de perder oportunidades?

O más brevemente ¿Por qué no vienen? Pues generalmente, cuando puedes hablar con ellos, tienen una excusa peregrina que ni ellos mismos se creen del todo (era lejos, estaba lloviendo…). También hay personas que, cuando les ofreces una oportunidad, no te vuelven a contestar el teléfono. Lo peor, quizás, es que muchos piensan que te están haciendo el favor a ti y por eso no van.

Otros se imaginan cosas que no tienen nada que ver con la realidad, como que les vas a “vender algo” o a “estafar”, o que ese trabajo de comercial que les ofreces “no lo sabrán hacer” o que a esa persona que le vas a presentar “no le va a gustar” ¡Y todo esto sin ni siquiera intentarlo! Con estas creencias limitantes asumen que no les va a interesar ¡Incluso sin antes saber de qué se trata! Lo peor es que muchas de esas personas están en la situación en la que están por culpa de esto mismo.

Pero lo cierto es que las oportunidades están ahí fuera, para todo el mundo. Y es triste ver como esas personas “no van” cuando vas altruistamente a tocarles a la puerta para ofrecerles algo que les interesa, porque te acordaste de ellas. Pero esas mismas personas están siempre llorandoAy, si yo tuviera una oportunidad para hacer lo que hizo este o lo que hizo ese otro” y cuando los llaman de una entrevista “mejor no voy, porque es muy lejos”.

Cómo no perder una buena oportunidad

Por eso es muy importante, para no dejar pasar ninguna oportunidad, CONOCERLO TODO. Dicen que la información es poder, y Albert Einstein decía que “si quieres resultados distintos debes probar cosas distintas”. Yo, por ejemplo, cuando me proponen presentarme un negocio, una idea, un proyecto… algo, trato de sacar tiempo para ir a verlo. Ir a ver de qué se trata no significa que me involucre con lo que me están presentando. De hecho el 80% (o más) de los negocios que me proponen los acabo rechazando. Pero ¿Sabes cuál es la diferencia? Que yo si se con conocimiento de causa por qué los rechazo. ¿Lo sabe alguien que no ha visto de qué se trata?

Y, por supuesto, si voy puedo hacer muchas preguntas, pensármelo, ver la viabilidad, evaluar si me interesa o no, medir el tiempo que me podría llevar si me involucro (para saber si me compensa o tengo esa disponibilidad), entender cómo funciona para saber si es factible o no… Pero lo importante aquí es que adquiero toda la información necesaria para tomar una decisión. ¿Cómo puede alguien tomar decisiones sobre algo que le puede interesar sin ni siquiera saber de qué se trata? Visto así ¿No suena obvio?

Y cuando la oportunidad ya ha pasado… “a conejo huido, palos en la madriguera”

¿Por qué te cuento esto? Porque no quiero que seas de esas personas que pierden oportunidades muy importantes en su vida simplemente porque “creyeron”, “imaginaron” o “pensaron que…” no les iba a interesar.

Y luego te pasa que te encuentras a esa persona varios meses más tarde y te dice “Ay, estoy buscando una oportunidad para esto” y le dices “¿Cómo? Pero si yo te llamé hace dos meses para ofrecerte una cosa así“. O te dicen “Ay, y eso que estás tú haciendo ¿Por qué no me dijiste nada, por qué no me avisaste?“. Y le dices “Te lo dije hace dos meses y me dijiste que te dolía la cabeza” o “Dijiste que venías y no viniste” y te contestan “¡Ah! ¡Era para eso! Yo pensé que era otra cosa” . ¿Y por qué no me preguntaste, si no lo tenías claro, en lugar de no aparecer?

Y a pesar de que le sigas queriendo dar la oportunidad (aunque estarías en todo tu derecho de mandar a esa persona al carajo, sinceramente) muchas veces la oportunidad ya pasó. Contrataron a otra persona para ese puesto, o el/la chico/a que le ibas a presentar tiene ya pareja, o el proyecto comenzó con otras personas.  Entonces es cuando se enfadan contigo y el/la malo/a eres tú.

¿Realmente lo quieres? Aprende de un maestro de Kung Fu

Había un maestro de Kung Fu en el pueblo, y había un joven que quería aprender a practicar este arte marcial, por lo que fue a verlo.

Cuando llegó ante la presencia del maestro le dijo “oiga, enséñeme kung fu, yo quiero aprender a hacer eso que hace usted con los brazos y las piernas, enséñeme“. El maestro de Kung Fu lo observó y le dijo “tú no quieres aprender kung fu, cuando quieras aprender kung fu, ven”. Y cerró la puerta.

El joven protestó “¿Cómo que no? Yo quiero aprender, que está usted diciendo, va a decirme a mi lo que quiero o lo que no quiero, quien lo va a saber mejor que yo” y se fue indignado gritando improperios por todo el camino.

La segunda visita

Al tiempo se ve que lo pensó y volvió a ver al maestro de Kung Fu, a ver si esta vez lo convencía. “Oiga, que quiero aprender Kung Fu, a ver si ahora me enseña porque el otro día se ve que no tenía ganas de trabajar y me dijo que yo no quería aprender. Muy mal eh, muy mal eso de echarle las culpas a los demás de las cosas de uno, menudo maestro este”.

Entonces el maestro sin inmutarse le dijo “No no, tú no quieres aprender Kung Fu“, y empezó a cerrar la perta, pero antes de que se cerrara del todo añadió “Cuando quieras aprender Kung Fu realmente, me dices“. Y le cerró de nuevo la puerta en las narices.

A eso el joven montó en cólera gritando “Este tipo está loco, se cree que se lo sabe todo, ahora aparte de Kung Fu parece que lee mentes y todo, igual ni sabe Kung Fu ni sabe nada” Y lo mismo, gritando y lanzando improperios por todo el camino de vuelta a su casa.

La tercera visita

Pero el joven o era muy pesado o tenía mucho tiempo libre, así que volvió a visitar de nuevo al maestro de Kung Fu. Y le dijo: “Oiga, que quiero aprender Kung Fu, a ver si le queda claro de una vez, y para demostrárselo no me pienso mover de aquí hasta que no me enseñe Kung Fu ¿Usted qué se cree? Si usted no sabe Kung Fu no pasa nada, me lo dice y ya está y se deja de historias”

Ven” Le dijo el maestro, y el joven incrédulo lo siguió ¿Le iba a enseñar Kung Fu? El maestro de Kung Fu,  lo llevó a un río cercano. El joven lo siguió hasta la misma orilla pensando “menudo sitio más raro se ha buscado este para enseñar Kung Fu“.

De repente, el maestro en un movimiento lo cogió por el cuello y le metió la cabeza en en agua. El joven ya estaba pensando que el “viejo loco ese” lo iba a matar. Quizás se había pasado al decirle que no sabía Kung Fu. Pero, ya no quería ni Kung Fu ni nada, solamente largarse de ahí.

Cuando estaba a punto de ahogarse, el maestro lo saca y le dice: “¿Te das cuenta de cómo querías el aire? Pues cuando tú quieras aprender Kung Fu tanto como querías tener aire, como querías respirar, es que entonces quieres aprender Kung Fu“.

¿En qué te afecta esta historia?

Hay muchas personas que dicen “yo quiero cambiar”, “quiero una oportunidad”, “quiero mejorar esto en mi vida”… pero a la hora de la verdad, cuando tú les das una oportunidad no la aprovechan, o lo dejan al menos atisbo de dificultad, o no se lo toman en serio, o tienen otras prioridades cono “divertirse” o “irse de fiesta”.  Todo está para ellos antes que realmente cambiar las cosas. Quizás sea porque el cambio está más allá de su zona de confort, quizás tienen miedo a perder sus hábitos, o quizás sea sencillamente vagancia o “flojera”.

Y es muy importante darse cuenta de esto. Porque a veces creemos que queremos cosas en nuestra vida que realmente no nos interesan. Y pasamos un tiempo en un bucle donde no avanzamos. ¿Acaso habría una razón para avanzar? No vale con decir “yo quiero cambiar esto”. La planificación sin acción no sirve.

Debes aferrarte a eso que quieres como si fuese el aire que respiras, cuando te falta ese aire. Eso se llama pasión.

Habituación y Comodidad: La historia de la rana que se cocinaba viva

Muchas veces caemos en el error de “acomodarnos” a lo que conocemos y no nos atrevemos a ir más allá. ¿Sabes cómo se preparan las ancas de rana? Cogen a las ranas vivas, y las meten en una olla con agua. Entonces a fuego lento empiezan a aumentar poco a poco la temperatura hasta que la rana se cocina. ¡Y se cocina viva!

¿Por qué la rana no salta fuera del caldero?

Muchas personas se preguntan por qué la rana, cuando ve que se está quemando, no salta fuera del caldero. Lo más triste de todo es que no salta porque se habitúa a esa progresiva temperatura.

Si de repente una rana cayese en el agua hirviendo, rápidamente saltaría fuera ¡Eso quema! Por puro instinto saldría de ahí por patas.  Pero las ranas que están ahí desde el principio están cómodas y calentitas, están con sus amiguitas, y no reaccionan hasta que ya es demasiado tarde.

No existe punto de inflexión cuando hay comodidad

En ese escenario nunca hay un punto en que la rana dice “¡Ey! Tengo que cambiar esa situación”. Muchas veces a las personas les pasa lo mismo. Estamos en una situación y en esa situación vamos cada vez más a peor, porque no nos damos cuenta de que estamos ahí.

Decimos cosas como “vamos a ceder un poco más”, “vamos a aguantar un poco más”, “vamos a ir un poco más allá a ver qué pasa”, “es lo que toca”. Y nunca rompemos con esa situación, sino que seguimos ahí hasta que , como con la rana, ya es demasiado tarde.

Comodidad, el peligro de acostumbrarse a algo

También este fenómeno se debe un poco a que es a lo que uno está acostumbrado. Cuando te acostumbras a algo se vuelve cómodo. Cuando pasas demasiado tiempo en ese caldero de agua hirviendo, ya ir ahí fuera, donde “hace frío”, es incómodo. Estamos calentitos dentro del caldero, donde nos estamos cocinando sin darnos cuenta. “A veces lo malo conocido es mejor que lo bueno por conocer”

Esa comodidad hace que no probemos cosas nuevas, que no asumamos riesgos. Pero muchos de esos “riesgos” sólo están en nuestra mente, y simplemente son cosas que no hemos intentado antes. Lo desconocido muchas veces nos asusta.

El miedo a lo desconocido

Cuando no has intentado algo antes, no sabes si puede salir mal. Esa inseguridad es una sensación incómoda. Es entonces cuando pienso que sería interesante que pensaras en lo que pasa con estas ranas, y en cómo hay aspectos en tu vida que quizás se asemejen un poco a esta situación. ¿Quieres estar dentro o fuera del caldero? Tic Tac ¿Habrá hoy ancas de rana en el menú?


Muchas personas dicen que quieren aprender, que quieren un cambio en su vida, pero realmente no es así. Para mejorar hay que estar dispuesto a “pagar el precio”. No olvides desear afilar el hacha también.

¿Te ha pasado alguna vez algo así? ¿Conoces a personas que hacen ésto? Cuéntamelo en los comentarios. También te agradecería que lo compartieras en tus redes sociales para que pueda ayudar a más personas. Y si te gustan las historias de superación y sobre cómo aprovechar las oportunidades te recomiendo un libro titulado “Quien se ha llevado mi queso”, de Spencer Johnson, puedes conseguirlo en los siguientes enlaces junto con el resto de lecturas recomendadas de este artículo:

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Oliver de la Rosa
Empresario, formador e inversor
Soy Oliver de la Rosa y en la actualidad genero ingresos desde distintas fuentes en distintos países del mundo, pudiendo vivir en cualquier parte del planeta y ganar lo mismo. Sin embargo, siento una gran pasión por ayudar a las personas y compartir lo que se, y por eso creo contenidos como este.

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Viendo 5 entradas - de la 1 a la 5 (de un total de 5)
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  • #88014 Responder
    Oliver de la Rosa
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    • ★★★

    Las oportunidades están a nuestro alrededor todo el tiempo ¿Cómo es que no las vemos? Si alguna vez te lamentaste por perder una oportunidad… sigue
    [See the full post at: https://lalibertadfinanciera.online/como-evitar-perder-oportunidades-en-la-vida-los-negocios-y-el-amor/]

    #88017 Responder
    Naia
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    Muchas gracias por tu aportación. Feliz semana.

    #88020 Responder
    Oliver de la Rosa
    Superadministrador
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    • ★★★

    Muchas gracias Naia, me alegro de que hayas encontrado útil este contenido.

    #88023 Responder
    Mariajosé Bravo
    Participante
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    • ★★

    Lo leí y guau conozco demasiada gente así, y piensan que la loca soy yo por agarrar cuanta oportunidad veo por ahí, gracias por artículo me gusto.

    #88026 Responder
    Oliver de la Rosa
    Superadministrador
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    • ★★★

    ¡Estupendo! Gracias, me alegro de que lo hayas encontrado interesante. Al menos somos dos locos que pensamos así 🙂

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Respuesta a: ¿Cómo evitar perder oportunidades en la vida, los negocios y el amor?
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