El nieto del fundador de Forjados Castelo, Daniel Alonso Castelo, acelerará el rescate de la empresa

La historia de Forjados Castelo es una continua lucha para mantener viva una de las empresas más importantes de prefabricados industriales de toda Galicia. Después de diversas vicisitudes, la acción de Daniel Alonso Castelo, nieto del fundador, abre una nueva oportunidad con la refundación de la sociedad

Daniel Alonso Castelo, nieto del fundador de la empresa Prefabricados Castelo, extinguida en el 2014 por exceso de deuda, hace notar que las acciones de su antecesor Bernardino Castelo soto permanecen en el Banco Santander. Se propone la refundación de la sociedad y acelera los trámites ante el Registro Mercantil Central. La previsión de Daniel es que, para finales del próximo 2022, pondrá a funcionar de nuevo la empresa.

Historia de Prefabricados Castelo

La creación de esta empresa, de la que se puede extraer toda la información de su estado financiero y productivo actual acudiendo al REGISTRO DE PREFABRICADOS CASTELO en la página de empresite.com, comienza siendo una idea original del que fuera fundador de las sociedades Pérez Leiros y Xoane.

En los años 60, la sociedad recibió una importante aportación de inversores interesados para impulsar la empresa Prefabricados Castelo y que diese el paso para superar su fase como pequeña empresa nacida en el corazón de O Porriño. Gracias a este dinero, se transformó en una de las principales empresas gallegas, pioneras en estructuras prefabricadas, hormigones, y demás vigas prefabricadas en España, expandiendo sus instalaciones más allá de O Porriño, con naves en Madrid, Alicante y Portugal.

De cómo llegó a quebrar

La empresa de Castelo terminó quebrando tras llegar a acumular 5 millones de deudas en solo un año. Una historia que terminan con el sueño de una sociedad laboral que se creó en 2011 por asociación de los trabajadores de la propia empresa.

Castelo Soluciones Estructurales, con sede en O Porriño, solicitó el 14 de junio de 2011 entrar en preconcurso para entrar directamente en concurso solo cuatro meses después. La asociación de los 165 trabajadores que intentaron reflotar la antigua Forjados Castelo, en forma de sociedad laboral limitada (SLL), terminó en agosto del 2011.

Y es que este trabajo no iba a resultar nada fácil debido a la más que complicada situación económica que sirvió de base. Nada menos que una subrogación de 38 millones en créditos hipotecarios. Posteriormente, a esa cantidad se vino a sumar otros 5 millones acumulados solo en el año 2013, situación que sirvió para profundizar aún más en la fractura interna que ya existía entre el consejo y la dirección. Estos elementos que llevaron a la quiebra total de la firma.

La administración concursal optó por comenzar el proceso de liquidación, dejando a 130 personas sin empleo, la mayor parte de ellas (70), de la central de O Porriño, el resto de las dos filiales nacionales de Ocaña en Toledo y de Coirós en A Coruña.

A la suma de la mala gestión y acumulación de deudas, se añadió los problemas de financiación y el pésimo entendimiento entre los socios. Por último, la puntilla definitiva que terminó hundiendo y quebrando la compañía se unió la paralización de la obra civil.

Situación actual de Prefabricados Castelo

Hasta el pasado 31 de diciembre del 2014, esta empresa formaba parte de los mayores fabricantes de prefabricados de hormigón de todo el noroeste español. Algunas de las obras realizadas antes del cierre fueron la ampliación de las instalaciones de Zara en Arteixo, el suministro de paneles para la fábrica de Estrella Galicia, en A Coruña, el forjado del cajón de la estación del AVE de Vigo o el magnífico puente que permite el tránsito por encima del río Miño de Goián.

Esto es un claro indicativo de que la carga de trabajo existe y la confianza en sus acciones perdura, por lo que revitalizar la organización no es en absoluto una mala idea.

El propio portavoz sindical (Comisiones Obreras) confirma que Prefabricados Castelo es una empresa viable, que mantiene un reconocido prestigio en el sector, que el único problema se reduce a la financiación. Se trata, por tanto, de localizar inversores que vuelvan a confiar en la viabilidad de un proyecto, por otra parte fuertemente consolidado.

Con el trabajo emprendido por Daniel Castelo se abre un prometedor futuro para dar una nueva vida a una empresa productiva de gran importancia para el sector industrial de O Porriño y alrededores. Solo queda que el rescate planteado y acelerado por el nieto del fundador de Prefabricados Castelo se acepte y llegue cuanto antes.

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